PORTADA

Por Alma Bolón

  1. 1-La industria del consejo

Si Francia cuenta con empresas consultoras privadas que la proveen de «recomendaciones» y «orientaciones» para sus políticas (incluso educativas), Uruguay es asistido por organismos internacionales proveedores de constantes «reformas». En esta nota y en otra ulterior me ocuparé de la incesante «reforma de la educación», cuyo último avatar acaba de ser presentado por el Mec; antes me referiré a la empresa McKinsey & Company.

El 16 de marzo último, en el entrelazado de campaña presidencial y de guerra en Ucrania, en Francia se hizo público un informe de su Senado, extremadamente crítico con las cuantiosas sumas pagas por el Estado a McKinsey & Company. Esta empresa consultora, basada en Delaware (paraíso fiscal estadounidense) y presente en sesenta países, en EEUU está acusada de haber contribuido a crear, con sus recomendaciones a Purdue Pharma, la epidemia de adicciones a un medicamento opiáceo (el Oxycontin) fabricado por ese laboratorio. Para evitar someterse a un juicio, en 2021, McKinsey pagó 573 000 000 dólares (1). 

Entre las «prestaciones» de esta empresa al gobierno de Emmanuel Macron, figura un informe preparatorio de un coloquio en la Unesco «sobre la evolución del oficio de docente» ; el texto de McKinsey, cobrado 496 800 euros (548 715 dólares), se expide sobre las «condiciones de enseñanza», «el interés de las innovaciones en los sistemas educativos» o «los nuevos modos de gestión». Como el coloquio en la Unesco se suspendió por el covid, McKinsey preparó y redactó un informe para el Consejo Científico de Educación Nacional francés sobre el tema «¿Qué profesores en el siglo XXI?» (2). 

El 28 de marzo pasado, el Ministerio de Educación y Cultura uruguayo difundía una resolución sobre «Formación universitaria en educación»(3). La casi simultaneidad entre ambos asuntos, por cierto casual, no obstante pone de manifiesto una uniformidad de miras, de valores, de concepciones, de presupuestos y de procedimientos, que ahora intentaré abordar, a partir de la hipótesis de que, en Francia y otros países, las empresas internacionales de «consulting» suelen cumplir las funciones que, entre nosotros (América Latina), cumplen los organismos internacionales (Banco Mundial, Bid, Unesco, OMS). Entre organismos internacionales y empresas privadas internacionales, las similitudes son notorias y la diferencia principal radica en las maneras de pago: de manera directa a la empresa, o mediante las obligaciones resultantes de los préstamos contraídos para cumplir con las «recomendaciones» recibidas.

Tanto en el caso de las empresas privadas de consultoría como en el de los organismos internacionales, los dadores de consejos/recomendaciones/órdenes son individuos sin legitimidad electoral alguna, reclutados en el ámbito privado o designados no se sabe por quién (¿quién votó a Josep  Borrell como canciller de la Unión Europea, o a Dominique Strauss-Khan como presidente del FMI, o a Ursula von der Leyen como presidenta de la Unión Europa o a Jaime Saavedra como «Director Global de Educación» del Banco Mundial?).

  1. 2- McKinsey

La comisión investigadora del Senado francés se originó en «la influencia creciente de las empresas consultoras privadas», en su condición de «fenómeno tentacular», y en la «dependencia» del gobierno actual ante esas empresas, proveedoras de consejos, orientaciones, recomendaciones, soluciones. Los gastos en estos servicios pasaron de 371 millones de euros en 2018 a 893 millones (893 000 000) de euros en 2021, aunque algunos cálculos indican mil millones (1 000 000 000) de euros (4). McKinsey no es la única; Accenture, Citwell y JLL son otras consultoras que dispensan sus consejos. Una de las particularidades de McKinsey es que una decena de sus consultores participaron gratuitamente en la campaña electoral de Emmanuel Macron en 2017, y luego se encontraron ocupando cargos en su gobierno. Otra característica de McKinsey es que aunque está sometida al impuesto a las empresas en Francia «sus pagos se elevan a cero desde hace al menos diez años» (entre 2011 y 2020), señala el informe parlamentario. Sin embargo «su volumen de negocios en el territorio nacional alcanza 329 millones de euros en 2020», prosigue este informe (5).  

La consultora basada en Delaware trabaja en Francia para el Estado francés, le cobra sin rubor, y no paga ni un rublo de impuestos, solo un canon anual de US$ 175 (ciento setenta y cinco dólares), según una investigación del periódico Le Monde. En 2019, McKinsey facturó diez mil millones (10 000 000 000) de dólares en el mundo, según Forbes (6). 

A partir de las denuncias periodísticas y del informe de la investigadora parlamentaria, se denunciaron los montos percibidos por la empresa McKinsey, la compenetración de sus intereses con Macron y la esfera macrónica, la rapacidad de la empresa, su escasa estatura ética, el despilfarro de recursos que supone no recurrir a las instancias y a los funcionarios públicos conocedores de los temas sobre los que la empresa estadounidense se expide. El gobierno de Macron aduce que los anteriores (François Hollande, Nicolas Sarkozy) también incurrían en esas prácticas, llevadas a cabo por las consultoras con una celeridad ajena al Estado, y con trabajos de benchmarking también desconocidos para el sector público. (A este respecto, cabe recordar que no es casual que la palabra «burocracia» sea un compuesto francés -«bureaucratie»-sobre el modelo de la palabra «democracia» o «aristocracia»: la escuela de administración del Estado -la E.N.A.-,  en Francia, es una de las instituciones de acceso más selectivo y selecto, más elitista y exclusivo, y sus egresados se reparten por igual en las altas esferas pública y privada, con frecuentes pasajes de una a otra, lo que produce un marco ideológico compartido (7). 

La prescindencia gubernamental de las capacidades intelectuales de los funcionarios públicos y el alto costo derivado de decisiones inconsultas, tanto como los costos contantes y sonantes, alcanzan para condenar la dependencia del Estado respecto de las empresas aconsejadoras. No obstante, lo más nocivo radica en que, mediante el consulting a empresas especializadas en «dar soluciones» y «resolver» (como el eficaz Mr. Wolf en Pulp Fiction), las políticas de las naciones quedan a la merced de instancias no solo ajenas a la deliberación, el disenso y la crítica política, sino cercanas a actividades delictivas, so capa de «expertise». 

Dicho de otro modo, empresas evasoras de impuestos, destinadas al acrecentamiento del lucro de sus accionistas, mediante la mercantilización del «consejo», la «recomendación» y las «orientaciones», diseñan e implementan las políticas que los gobernantes adoptan para sus naciones. En estos últimos días de la campaña electoral, corría el chiste de que un empleado de la consultora asistiría, en lugar de Macron, a los programas periodísticos dedicados a entrevistar a los candidatos presidenciales, dada la omnipresencia de McKinsey en los grandes temas que están remodelando a Francia y al mundo. Así por ejemplo, el informe que el gobierno de Macron pidió a McKinsey a propósito del trabajo virtual y que redundó en una guía del teletrabajo en la función pública destinada a los managers (sic), facturada a 235 620 euros, precio que casi parece una bagatela, a ojos de la ministra que lo justifica: «Era un asunto crucial para la administración (…) era un trabajo llevado a cabo para acelerar nuestra capacidad de desplegar nuestra cultura del trabajo. Se recurrió a la tercerización para ver cómo las buenas prácticas eran llevadas adelante por otras organizaciones»(8). 

Más allá de la jerga repulsiva -«acelerar nuestra capacidad de desplegar nuestra cultura de trabajo»-, lo que se hizo fue pagar a una empresa de la industria de la recomendación para que estipulara cómo debía organizarse el mundo del trabajo público. Por cierto, la tosca ideología implicada niega las cualidades laborales  de los trabajadores públicos (policías, enfermeras, maestras, administrativos, médicos, jueces, barrenderos, fiscales, abogados de oficio, profesores, basureros, etc.) mientras afirma las bondades de empresas que hicieron del aconsejar su mercancía ultracara.  

Durante la pandemia, McKinsey proveyó al gobierno del plan vacunatorio, como si en Francia no abundaran las instancias públicas capaces de hacerlo ; de igual modo, McKinsey participó (aconsejó y realizó) el programa de gobierno que presentó el entonces candidato Macron (9).  

Para el tema, súper crucial, de la reforma del sistema jubilatorio, McKinsey presentó un informe, pago 957 OOO euros, consistente en un PowerPoint y un cuadernillo de cincuenta páginas (10). ¿Estafa al fisco? ¿Camarilla de timadores? ¿Truhanes? ¿Pandilla de vagos que no pudieron «acelerar su capacidad de desplegar nuestra cultura del trabajo» y arreglaron todo con un PowerPoint y cincuenta carillas facturadas a más de un millón de dólares? Sí, pero no solo. En el mundo de la empresa, el crucial asunto de la reforma de los sistemas jubilatorios, asunto que pone en juego una multitud de dimensiones existenciales, afectivas, jurídicas, económicas, etc., se resuelve en cincuenta carillas, porque ya está « resuelto », aquí y en todos lados : estirar la vida laboral, so pretexto de solidaridad intergeneracional, y para mayor rédito del capital. Esto no reclama más que un PowerPoint y una decena de carillas.

Ya no se trata de gobernantes personeros del capital, ya no se trata del capital gobernando directamente, sino de empresas que, teniendo por clientes a los gobiernos, les fabrican las políticas que el capital desea para prosperar.

  1. 3- Mec : todos licenciados, todos pedagogos ; desilustrados, pero evaluados

En el ámbito uruguayo (latinoamericano, africano : «en desarrollo», según esa perpetua adolescencia que parece haberle tocado a algunas regiones) con menor visibilidad  que las consultoras hoy en la picota en Francia, se encuentran los organismos internacionales como el Banco Mundial o el Bid, diseñando, recetando e imponiendo sus políticas, de las que dependen los préstamos -dinero fresco, fuente de nuevos endeudamientos, es decir condicionamientos- que recibe el país. 

La última reforma de la enseñanza, pergeñada ahora por el Mec, es hija legítima de las recetas bancomundialistas y de las coincidentes recomendaciones de la poco recomendable McKinsey. La enseñanza junto con los medios de comunicación son motivo de preocupación intensa -tal como queda registrado en documentos que trataremos en próxima oportunidad- desde los años 70 del siglo pasado. Desde ese momento, se diseñan políticas educativas destinadas a disminuir la cantidad y la calidad de los conocimientos que antaño transmitían las instituciones de enseñanza. Para sostener este vaciamiento se recurre a dos grandes argumentos, entre tanto devenidos lugares comunes insoslayables : (a) la deseada masividad/democratización/inclusividad de la educación, finalmente al alcance de todos, luego de siglos o milenios de elitismo excluyente; (b) la deseada modernización/aggiornamiento/tecnologización de la educación, que no puede seguir resistiéndose a los cambios y debe adaptarse a nuestra era. 

Naturalmente, (a) y (b) se complementan, ya que la tecnologización de la enseñanza necesariamente redundará en su democratización. Los adeptos de estos clichés son numerosos y variados : desde Tabaré Vázquez y el tecnócrata Nicholas Negroponte propagandeando One Laptop per Child/plan Ceibal, en nombre de la imprescindible «revolución educativa» que estaban llevando adelante,  hasta los reconocidos pedagogos José Mujica y Enrique Antía. 

Véase si no: «El intendente [Antía] calificó de increíble lo que puede avanzar nuestra juventud. También opinó que es necesario ir hacia la utilización de la tecnología para la educación, porque el viejo estilo afrancesado tiende a ser aburrido para los más jóvenes y educar por intermedio de la tecnología tiene un futuro mejor y nos hacía falta. Concluyó señalando que la tecnología va a tener un rol muy importante en aggiornar el modelo educativo uruguayo» (11).  Esta loa tecnológica fue entonada por el intendente Antía durante su visita a la Campus Party ;  más allá de la frugalidad intelectual que la anima, es ilustrativa de un estado de opinión pública, machacada desde hace decenios por organismos como el Bid y el Banco Mundial. 

Desde por lo menos 2002, los préstamos del Bid están condicionados a la compra e introducción de «tecnología» en la formación de los docentes (12), desde 2004, y de manera alarmantemente creciente, la formación de los futuros profesores uruguayos cuenta con la posibilidad de cursar la carrera en forma «semi presencial», es decir, con encuentros presenciales esporádicos entre los estudiantes de profesorado y sus docentes. 

Naturalmente, el proyecto presentado ahora por el Mec consagra el monopolio de esta modalidad (obviamente más barata y «democrática») al instaurar un 30% de la carrera docente bajo la forma a distancia. En Uruguay, el obsoleto prestigio que todavía conserva «la tecnología» y el inconmovible culto a la pantufla pueden explicar la facilidad con la que se aceptó -antes, durante y luego de la pandemia- recibirse por correspondencia, forma tradicionalmente poco apreciada, ultísimo recurso de quien no podía aspirar a algo mejor. Desde los gobiernos (incluido el de la Universidad de la República) pasados y presentes se instituyó un sentido común según el cual «presencial» o «a distancia» son dos modalidades equivalentes de la enseñanza, libradas por lo tanto a la elección que mejor convenga al estudiante, solo diferenciadas por el detalle tecnológico que evita, o no, la molestia de desplazarse hasta un salón de clases, habilitando el milagro de tener la universidad en la cocina de la casa, o en el lugar de trabajo, o en el ómnibus, o adonde llegue el milagro de la conexión. 

En consonancia con esta franquicia del 30% de la carrera, la resolución del Mec elimina la condición y el título de «profesor de Historia» o «profesor de Matemática» o «profesor de Filosofía» e instaura el título de «licenciado en pedagogía», con la «opción maestro» u «opción profesor», y la «mención Historia» o la «mención Química», etc. Este acto de prestidigitación que borra a los profesores y hace aparecer a los licenciados es mucho más que un sencillo acto demagógico para contentar a quienes les hace ilusión poder firmar «licenciado». Convertir una disciplina -objeto de estudio prolongado de un estudiante que luego podrá enseñarla con el título «profesor de Idioma Español», «profesor de Física», «profesor de Música», «profesor de Astronomía»- en «mención» implica estipular el carácter secundario de los conocimientos y la primacía del método para su transmisión. Esta jerarquía disparatada estipula que poco importa qué y cuánto conocimiento se tenga de Biología o de Filosofía, puesto que lo que define el enseñar es ajeno a lo que debe ser enseñado e integra el dominio de «la pedagogía», con su suprema inmanencia e intransitividad.

Cabe suponer que esta nueva ola de «universitarios», por ejemplo, «licenciados en pedagogía, opción profesor, mención Química», tendrá facilidades para multiplicar las «menciones». Al haber cumplido con el programa de «licenciado en pedagogía», con alguno que otro semestre podrá agregar habilidades y «competencias», deviniendo también, por ejemplo, «licenciado en pedagogía, opción profesor, mención Literatura» o «licenciado en pedagogía, opción profesor, mención Informática». Desde el momento en que lo jerarquizado es, en la carrera docente, todo aquello que es ajeno a la disciplina que se enseñará, la conversión o el añadido de «menciones» ha de ser tarea sencilla, que aumente la empleabilidad de quien otrora hubiera pretendido al título de profesor de una disciplina.

Consecuentemente, los  cuatro «núcleos» que la resolución ministerial considera fundamentales y por ende comunes a todas las opciones y menciones, no jerarquizan los conocimientos disciplinares, tal como surge de la cantidad de horas que se les atribuye, en el conjunto de las tres mil horas del plan de estudio de esta licenciatura en pedagogía. Así, en la opción profesor, las horas que se dedicarán al estudio de la disciplina que luego habrá de enseñarse es poco más de un tercio (1100 horas), mientras 1900 horas se dedicarán a: formación para la enseñanza y la evaluación de aprendizajes, pedagogía, didáctica, psicología y neurociencias, metodologías de evaluación, habilidades socioemocionales, habilidades para la educación inclusiva (800 horas); habilidades tecnológicas y digitales, inglés, gestión institucional (600 horas); idioma español, matemática aplicada, argumentación y organización de textos, metodología de la investigación (500 horas). 

En cuanto al licenciado en pedagogía opción maestro, se dedicarán 2200 horas a todo excepto el conocimiento de Geografía, Historia, Ciencias Naturales, Arte… a las que solo se les dedicarán 800 horas del total de 3000. Dicho de otro modo, los licenciados en pedagogía opción maestro, henchidos de psicología, habilidades socioemocionales, habilidades para la educación inclusiva, habilidades tecnológicas y digitales, neurociencias, metodologías de evaluación, gestión institucional, metodología de la investigación y evaluación de aprendizajes, al cabo de su carrera, habrán tenido un contacto fugaz con las disciplinas capaces de captar tempranamente el interés y el amor por el conocimiento de los escolares, las disciplinas que ponen en contacto con el mundo más inmediato y con el más lejano : Geografía, Historia, Ciencias Naturales, Literatura, etc. 

Por cierto, esto no es invento de la presente resolución ministerial, se inserta en lo que viene sucediendo en la formación docente de Anep desde hace muchos años, a saber el creciente embastillamiento en didácticas, psicologías y sociologías, como diferencia supuestamente ventajosa ante los estudios en la Universidad de la República. En cierto modo, la resolución ministerial sigue esa inclinación, subiendo la apuesta y ganando la pulseada: no solo se multiplican las metodologías de esto y aquello, sino que, claramente, queda fuera la sociología y el tan traído y llevado Durkheim. 

Pero en igual grado, la resolución ministerial sigue la inclinación ideológica de la Universidad Católica, dispensadora empedernida de cursos de «Evaluación», «Gestión», «Liderazgo», «Psicología Positiva», etc., en sus aulas y, sobre todo, en las aulas de la enseñanza pública uruguaya, cuando la Universidad Católica actúa, desde los gobiernos del FA, en comandita con la Fundación UPM, en lo que ésta llama su «zona de influencia», impartiendo cursos a maestros, docentes, directores de escuela, liceos y formación docente de doce departamentos uruguayos. Hasta donde da la memoria, nunca sucedió que la Universidad Católica y la Fundación UPM hayan propuesto un curso de Geografía o de Historia, regionales o continentales, o un curso de Astronomía, o un curso de Botánica o de Artes Visuales, o de Zoología, o de Música, o de Filosofía, o de Geometría. Con esta resolución, el MEC prosigue y profundiza lo que vienen haciendo formación docente de Anep y la Universidad Católica junto con UPM, en lo que hace al vaciamiento de los conocimientos disciplinares y su sustitución por contenidos ideológicos burdos, en particular, en torno a la «Evaluación».

Visiblemente, una resolución ministerial que pretende fundar una nueva modalidad universitaria (la universidad se encontrará allí donde quienquiera haya cumplido con el llenado de  todos los formularios exigidos y de las condiciones requeridas) no resulta ser más que la prolongación exacerbada de lo que ya viene haciéndose, y que esta nueva modalidad se supone que pretende cambiar, por sus malos frutos. El carácter profundamente no novedoso de esta proyectada modalidad se explica y se apoya, claro está, en la prédica mantenida desde hace años por los organismos internacionales y las consultorías privadas. 

Volviendo a McKinsey, la tan desaconsejable consejera, vale la pena anotar algunas rutinas de su pensamiento, por ejemplo, en una investigación que realizó en 2007, titulada «Les clés du succès des systèmes scolaires les plus performants»(13), algo así como «Las claves del éxito de los sistemas escolares con mejores resultados/más performantes/con mejores actuaciones/etc.». Como salta a la vista, el intento de traducción ya pone de manifiesto cierta perogrullada inscripta en el título –«las claves del éxito de los sistemas exitosos»-, disimulada por la jerga «les plus performants».  

Y bien, en este documento de 56 páginas, invitamos al lector a embocar en un multiple choice de 56 choices, cuál es la palabra que aparece 56 veces. Embocado: en la investigación sobre las claves del éxito de los sistemas exitosos realizada por McKinsey & Company, la palabra que aparece 56 veces en un texto de 56 carillas es la palabra: Eva Lua Ci On. (Como sustantivo «évaluation» y como verbo «évaluer».) Otro término rutinario para McKinsey, en ese documento destinado a desentrañar «el éxito», es la palabra «compétences», 47 veces presente. Los términos completamente ausentes, seguramente innecesarios para el éxito de los sistemas escolares exitosos, son las palabras «libro», «escritura» y «biblioteca».

Estando con McKinsey & Company y su debilidad por la «evaluación» (56 veces en 56 carillas) seguimos estando con la resolución ministerial uruguaya y su piedra de toque: quien diseñará y administrará la prueba de certificación final de la licenciatura en pedagogía será el Instituto Nacional de Evaluación Educativa. 

Este detalle, a la par que revela el carácter tecnocrático que anima la resolución ministerial, denuncia su falla fundamental, que la invalida en tanto que proyecto de enseñanza universitaria, a saber su ausencia total de autonomía y cogobierno. Si, en lo inmediato, la supeditación al Instituto Nacional de Evaluación Educativa de las instituciones como Ipa, Cerps, IFD, Magisterio, etc., pertenecientes todas al ámbito del ente autónomo Anep, plantea problemas jurídicos, más profundamente, la creación de una formación docente « universitaria » pública, pero sin autonomía ni cogobierno e íntimamente ligada a prácticas e ideologías propias de las empresas privadas, es un paso extremadamente grave. 

A esto dedicaremos nuestra próxima nota. 

Notas

  1. (1) La toxicomanía desencadenada por el medicamento de Purdue Pharma acarreó la muerte de centenas de miles de estadounidenses. «Las tácticas marketing cínicas y deliberadas de McKinsey contribuyeron a alimentar la crisis de los opiáceos ayudando a Purdue Pharma a enfocarse en los médicos de los que se sabía que recetaban con exceso los opiáceos », fustigó la fiscal de Nueva York, cf. : https://www.lefigaro.fr/societes/crise-des-opiaces-mckinsey-paie-573-millions-de-dollars-pour-solder-des-poursuites-20210204 
  2. (2) https://www.francetvinfo.fr/societe/education/a-quoi-correspond-la-somme-de-500-000-euros-facturee-par-le-cabinet-de-conseil-mckinsey-a-l-education-nationale_4923851.html
  3. (3) https://extramurosrevista.com/resolucion-del-mec-sobre-formacion-universitaria-en-educacion/
  4. (4 )https://www.lemonde.fr/politique/article/2022/04/03/mckinsey-le-gouvernement-se-defend-contre-les-nouvelles-attaques-des-rivaux-d-emmanuel-macron_6120408_823448.html 
  5. (5) https://www.france24.com/fr/france/20220331-mckinsey-l-affaire-qui-ranime-la-campagne-pr%C3%A9sidentielle
  6. (6) https://www.lemonde.fr/m-le-mag/article/2021/02/05/de-la-creation-d-en-marche-a-la-campagne-de-vaccination-mckinsey-un-cabinet-dans-les-pas-de-macron_6068833_4500055.html
  7. (7) https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/04/06/pierre-lascoumes-les-allers-retours-entre-haute-fonction-publique-et-cabinets-de-conseil-ont-installe-un-cadre-intellectuel-commun-au-sein-de-ces-elites_6120926_3232.html 
  8. (8) https://www.francetvinfo.fr/societe/education/a-quoi-correspond-la-somme-de-500-000-euros-facturee-par-le-cabinet-de-conseil-mckinsey-a-l-education-nationale_4923851.html
  9. (9) https://www.lemonde.fr/m-le-mag/article/2021/02/05/de-la-creation-d-en-marche-a-la-campagne-de-vaccination-mckinsey-un-cabinet-dans-les-pas-de-macron_6068833_4500055.html
  10. (10) https://www.lemonde.fr/politique/article/2022/03/26/cabinets-de-conseil-la-mission-a-957-000-euros-de-mckinsey-a-la-caisse-nationale-d-assurance-vieillesse_6119270_823448.html; https://www.charentelibre.fr/france/les-contrats-flous-et-juteux-du-cabinet-mckinsey-avec-l-etat-francais-7879445.php
  11. (11) Diario La ®, 3/4/2022.
  12. (12) Danae Sarthou y Ruben Puyol, Reconsiderando la educación en Uruguay, Montevideo, 2013, p.126-127. Los autores transcriben el acuerdo entre Bid y Anep, en particular, la obligación de compra de equipamiento tecnológico, capacitación de maestros, directores e inspectores en tareas administrativas, nuevas tecnologías y enseñanza bilingüe.
  13. (13)https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/industries/public%20and%20social%20sector/our%20insights/how%20the%20worlds%20best%20performing%20school%20systems%20come%20out%20on%20top/les_cles_du_succes_des_systemes_scolaires_les_plus_performants.pdf
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