POIESIS / 57

Por Joseph Braun

Los poemas de Laura Chalar revelan experiencias que se convierten en las nuestras. No es un tema de sobreimposición sino de transfiguración: el catalizador es la diestra compasión de la poeta, lo que Denise Levertov llamaría “fidelidad de atención”. […] A diferencia de tantos poetas de hoy, Chalar no se ampara en el impulso lingüístico para abandonar las experiencias fundamentales; los poemas tratan sus temas con el ineludible amor de la paternidad, atado –como debe estarlo– a los descubrimientos y trances de la infancia.


De Los tratos de la madrugada

II.

La tarde del día en que recibo
la noticia de tu muerte

llevo a mi hija al Barrio Chino
en premio por su valentía

en tiempos oscuros. Para ella un collar,
para mí un cepillo color lila

con forma de alas de ángel.
Rabioso, el sol aplasta las veredas.

En cada tienda de baratijas
rostros herméticos me niegan el saludo.

III.

(Él, que había nacido en primavera
y tenía esa luz estable,

murió en el verano más tórrido
de que se tenga memoria. 

Pero no fue por eso
que su corazón falló,

sino porque había excedido
con creces su dura supervivencia.)

VII.

Negra ausencia se oculta en el pasado.
Incluso olvido tu cara,
dice John Clare, pero también:

Supe tu nombre tan dulce y joven,
era música en mis oídos,
palabra callada en la lengua,

largo recuerdo escondido.
Eso que dura. Todo lo demás 
desaparece de mi vista

como voces en la tormenta.

VIII.

¿Era tu canción preferida
aquella de los Dire Straits

que te hice escuchar tantas noches,
apretando PLAY no bien oía tu voz?

Todos los tratos de la madrugada
se han cerrado. Qué cosa tan pobre

mi pretendido anonimato. 
También para vos quedó sellado

el bárbaro negocio de la noche,
sin chances de incumplimiento
 
ni renuncia. No sé cómo sucedió,
fue más veloz que un parpadeo. 

XVI.

Moriste al mismo tiempo
que se terminaba de secar

el brote de jacarandá 
nacido de la semilla

que plantamos en recuerdo 
de papá. Hebra porfiada de árbol

ganada al fin por la hora incandescente. 
El verano rugió durante días

y ningún amor fue condonado. 

De Subir en la luz

Pensar en musarañas:

dícese de la actitud del embelesado,
boquiabierto o absorto. 
Pero ellas, en su reino rastrero, 
no paran mientes en las nubes.
En época de cosecha, espigas caídas
aguardan a las más veloces; 
manzanas amargas tachonan
de color la cintura del huerto.

Vita brevis

El tránsito terrenal de la musaraña
es corto: un mísero año
y su ciclo se habrá cumplido. 
Se quedará chiquita
a la orilla del granero
o sobre un tapiz de hoja caduca, 
acunada por el otoño. 

Lela

a quien los grandes decían Chela
y sólo algún papel llamaba Celia
no tuvo hijos
pero sí nietos.
Bordó nuestros nombres 
en infinitas túnicas.
Sus manos dieron meriendas
varitas mágicas
muñecos de trapo y trenzas.
De su hermana más chica
arrancada en flor
y a través de mi madre
nos recibió a los dos
como abuela.

Julio

era el nombre de mi padre. 
Es el lugar que aún habita,
donde sigue teniendo ojos, manos
y zapatos, aquella valija
dura y gastada,
su forma de preguntar
¿cómo está la chiquitita?,
el perfume que olvidé 
pero vuelve cada tanto.
Otras veces es espesa cerrazón
por la que se viaja a tientas,
un largo país sin mapa.

Julio es un nombre de invierno
y el mes de mis cumpleaños.
Escribió: Aquella noche que naciste
yo estaba muy feliz. Se había ido, 
me dijo, a tomar un café 
para resumir un poco todo.
Necesitaba caer en la cuenta,
anoticiarse y medir la hondura
de aquel adviento invernal,
una hija que mucho esperábamos
y que esa noche fría de julio 
dormía en su primera intemperie. 
Me llevaría muchos años entender
que el azar de los nombres no era tal:
no coincidencia sino prueba. 

Laura Chalar nació en Montevideo. Sus últimos libros publicados son para niños: El señor de las baldosas (Planeta, 2020) y El peinetón de Trini (Del Naranjo, 2020). En Estados Unidos, ha publicado los libros de poesía Midnight at the Law Firm (Coal City Press, 2015), Our Lady of Obligations (The Lune, 2017) y Unlearning (Coal City Press, 2018), así como la colección de cuentos The Guardian Angel of Lawyers (Roundabout Press, 2018). Sus traducciones literarias han sido publicadas en revistas literarias de Estados Unidos e Inglaterra. Laura ha editado y coeditado, respectivamente, dos antologías de poesía uruguaya publicadas en Estados Unidos.

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