POLÍTICA 

Por Dr. Félix Ugalde  

Al final del día, el resultado fue como dice el tango: “por una cabeza”. Y en igual forma que sucede con los pingos, aunque sea cabeza ganadora tordilla o colorada, un potrillo siempre gana y el otro siempre pierde. Sea porque un potrillo “afloja al final”, o porque fue consecuencia del “metejón de un día”, o porque simplemente aplica aquello que el propio Gardel con vibrante entonación cantaba: “no olvides hermano vos sabes no hay que jugar”. 

La historia de esta controversia es lo que es. La narración de lo efectivamente sucedido. No es lo que le hubiera gustado a cada quien que sucediera, ni lo que hubiera podido pasar si la gente sigue votando 2 o 10 horas o 10 días mas. Resultados son resultados. No pronósticos, ni encuestas ni esperanzas. Hay distancias de entidad entre lo que se quiere y lo que sucede. 

Como en todas las cosas de la vida donde la competencia es clave del éxito o del fracaso, hay ganadores y perdedores. Justo por ese penal fallido o porque el viento le da mas fuerza a un velero que a otro. Pero el partido o la regata termina a favor del ganador, sin importar pelota, ni vela ni viento. Las diferencias no importan. Los matices vienen después con las explicaciones. Que suelen ser normalmente subjetivas. 

Contra los resultados finales, (no controvertidos), no hay agravio posible. Solo puede haber enojo y rebeldía. Como hay festejo y alegría. Pucheros tristes y sonrisas amplias. Todas las circunstancias que determinan resultados de contiendas, resultan ajenas a las expectativas personales, y se alejan de toda explicación racional en relación con los porqués imaginables que justifican o pretenden justificar la razón de la sinrazón. Por la cual los hombres y mujeres gozan y sufren, generalmente de manera errática, alternada e impredecible. 

La hidalguía del reconocimiento

La altura intelectual y moral se puede medir, en el acto en el cual alguien reconoce la verdad objetiva, cuando se gana o se pierde. Puede tomarse algún tiempo para estar seguros de haber ganado o perdido, pero al final se debe reconocer. El que pierde reconoce. Eso es de estilo. Y debe hacerse con estilo. Y es fácil percibir en la expresión de rostros y actitudes, la amargura del fracaso, sea fuerte o débil su percepción. 

En el arranque del conteo de votos y en la comunicación de los primeros y nerviosos pronósticos, el Frente con presencias varias y relevantes, señalaba a través de Bergara que había empate técnico. Pero mientras transcurría el tiempo solo dos cosas se pudieron comprobar: nada expresaba reconocimiento de la derrota en esas tiendas, aun cuando ya no quedaba ni la esperanza de que los observados fueran su salvación y los representantes del Frente se iban yendo discretamente. Dando vida a aquella sentencia que dice que la derrota es huérfana. 

Todo lo cual fue dando participación ostensible y progresiva a personajes representativos de las organizaciones sociales, que fueron copando la escena pequeña de la explicación del bando perdidoso. A su vez, el Pit Cnt concentraba todo el protagonismo del momento. Porque alguien tenia que explicar o hacerse responsable o protestar o justificar. No estaba Mujica, ni Astori ni Andrade, ni Carrera ni otra figura de relieve. 

La proclama de Pereira

El mensaje de la derrota fue en la instancia escueto y borroso. Por supuesto triste. Y dicho a galope largo. Llegado el momento de las explicaciones, el escenario en primera fila, destacaba la presencia de las cabezas gremiales mas conocidas. Y algunos otros actores sociales. Menos conocidos. Pero contentos de estar allí compartiendo cartel. Balcones son siempre balcones. 

La única figura del Frente presente era el anterior presidente del PIT, hoy ubicado en el puesto principal de la cúpula del conglomerado. Cualquiera sea la mirada, no había un partido político ocupando de forma destacada estrado y dignidades, sino varias organizaciones sociales y la representación del mayor actor que representa a los trabajadores. 

Todo lo cual resulta muy propio de estas modernas confusiones de roles, mezcla de intereses difusos y también roces por liderazgos que corren la maratón por el poder de lo que se llama la izquierda. Que sigue en camino de incorporar a todos los nuevos movimientos de lo que se llaman colectivos. Estos ya son parte de la carrera política, aun cuando a veces solo representan intereses muy de nicho o muy ajenos al trajín político. Y a los cuales hoy no son ajenos los otros partidos, tal como se puede observar en figuras del conglomerado multicolor.

El origen de la iniciativa

No puede olvidarse que en origen fue la gremial quien tuvo la iniciativa de derogar la ley, fueran 30, 135 o 400 los artículos en cuestión. El cerno era la medición de fuerzas. El Frente, que había votado la mayoría de la LUC quedaba en situación delicada si permanecía ausente. Pero se subió al ómnibus con la sola intención de no ceder espacio, prestigio ni protagonismo. Cuando las papeletas alcanzaron para la convocatoria, el Frente (con respirador o no según fuera el deseo de apoyar a los patrocinadores) obtuvo alguna tranquilidad. Hoy la corriente de las izquierdas es un conglomerado cada vez mayor, diversificado por intereses políticos y de otro orden, o sea como una familia grande con sus afinidades y discrepancias.  Hay liderazgos bien definidos pero la situación obliga a negociaciones permanentes. Esa vasta y colorida mezcla de actores políticos y sociales debe permanecer unida aun cuando duela. Es el precio por recuperar el poder. Porque de hecho siguen incidiendo en muchas y variadas circunstancias del poder. Y usan en forma alternada su presencia y presión social. A mayor cantidad de grupos que representan intereses dispares, es obvio que su consecuencia solo contribuye a diluir o confundir objetivos y militancia. Esa dilución provoca cercanías de ocasión o apoyos específicos, todo en la medida de que no se afecte la unidad (vulnerable e instable)

Debe destacarse que era fácil de notar que la menguada energía que exhibía el proceso emanaba del gremio. Y que el Frente, seguía con amortiguado y peculiar rezago. Incluso aceptando la dirección técnica de un cuestionado adherente que había criticado la iniciativa que ahora finalmente terminaba dirigiendo. 

El rol de Pereira 

El discurso de Pereira reconoce sin ocultación posible, el origen que revela de su conducción, la clara identidad con su larga actuación gremial y el idioma que se aprende y practica en la lucha social. Con mas regusto a enfrentamiento, a lucha acostumbrada, con manifiesta y pretendida superioridad moral y con una expresión fresca y genuina de su vocación de clase. La clase trabajadora. Que es de origen y actuar marxista pero que hoy exhibe una cara mas cristiana. En esta su primera actuación el conductor va encontrando el rol, preparando su irrupción en el canal publico y tanteando tendencias y voluntades de cara a futuras inquietudes presidenciales. 

Así las cosas, fue el discurso. Mas cercano a una exaltación de masas en pleno triunfo, que a una explicación razonable de los porque que informan por las cuales por las cuales se perdió un referéndum de 135 artículos de una ley ferrocarril.  Sin ingresar ahora a la obvia certeza de que nadie realmente leyó la ley con la debida vocación de enterarse.  

EL actual presidente del FRENTE tuvo aquella noche, una suerte de euforia. Y así lo manifestó. Triunfo del esfuerzo decía, del trabajo realizado por los trabajadores para conseguir los votos. Endiosamiento “de las barriadas”, éxtasis frente a las movidas sociales, motivación del convencer casa a casa, persona a persona. Estaba asumiendo el protagonismo de un movimiento épico, convirtiendo derrotas en explicaciones de fuerte militancia. Pese a que el potrillo afloja al llegar a la raya. 

La euforia y el contexto

La euforia señalada, participaba mas del espíritu de un ganador asilado en los vestuarios porque la cancha le había sido ingrata, de quien usa la fantasía de la muleta del triunfador moral, y del combatiente perdidoso pero feliz. Esta absurda parábola desafía toda razonabilidad y vuelve estéril todo intento de búsqueda de lógica viva. Pero es lo que hay. Un grupo de gente que, a la grupa de ideas repetidas hasta la saciedad, sigue hasta el final. Sin certeza de que haya o no victoria. 

Esa actitud puede ser percibida como el éxito del esfuerzo o por estar reñida con la realidad. Se nutre de consignas. Junta gente de todo tipo detrás de una vieja e invencible ilusión para ellos plena de sentido y para otros huérfanos de futuro útil para el país. Pero tiene una constancia digna del mayor crédito, una militancia fuerte y firme y un deseo inmenso por aplicar su formula y recuperar el poder. Tristezas circunstanciales en decenas de años no los ha privado de mantener la lucha. Esa es su fuerza principal, su karma y su capacidad de seguir siendo la mayor entidad política y social. Mientras el frente siga con la mística viva de gentes que pelean a los ochenta años, nutriendo crecimiento en la juventud seguirá siendo factor principal del poder. Mediatizado en mayor medida por el PIT y cercado o presionado por los nuevos colectivos. 

¿Una nueva burguesía?

En cualquier caso, se fue forjando en estos 15 años de poder en manos del Frente y del PIT, grupos sociales de dirigentes en la izquierda, que han ocupado cargos públicos relevantes, han accedido a la toma de decisiones, tengan o no pretensiones de constituir un tipo de nueva clase. Existe y vive hoy, aún incluso a expensas de este gobierno, un grupo de gente con nueva y mas saneada posición económica y social que les ha facilitado los años de gobierno. Ese nuevo grupo social, al acomodarse al sistema capitalista, pierde o puede perder la fuerza y energía originaria. Le pasa igual que a Sansón. O sea, se fosiliza en el corazón del capitalismo. Casa nueva, universidades privadas. Moda. Todo lo que ablanda y facilita el pase secreto y nunca reconocido hacia una nueva forma de ser conservador. Y que termina distanciando de manera insensible a conductores y conducidos. La mayor rebeldía de los conducidos es la comprobación de hechos corruptos, o la certeza de mejorías sensibles de la dirigencia en el campo económico. Aunque también estas circunstancias son percibidas solamente por grupos pequeños capaces de ver los trasfondos y sótanos de la realidad. 

En similar rango los capos del gremialismo pasan a ser mas del tipo argentinos. O sea, a valorar poder sin que resalten los temas del poder económico. Aunque no se sabe nada de la economía del PIT. A tener una mayor carga de agresividad. Y mayor presencia social. Resumiendo todo en el pase súbito de ingresos moderados a ingresos engordados personales, y sobre todo de ganar reputación social. La ventana abierta al mundo, el facilismo de la capacidad de ser conocidos y reconocidos. Se vuelven mas conservadores. Aunque quede mal decirlo. Sin perjuicio de que tienen todo el derecho del mundo a hacer lo que quieran en el marco normativo. Incluido los buenos restaurantes y las playas mas selectas. Que para eso es el Uruguay un país demócrata de verdad. Las playas son de todos. 

Las oligarquías y las burguesías cambian históricamente y se sustituyen unas a otras. Es ley de vida en la sociedad. En todo caso preguntar a los políticos, empresarios, sindicalistas, y toda la secuela de personajes que solía comer el asado de PEPE en el Cerro de Montevideo.  La carencia del poder solo agrega soledad y menos amigos. Ciertamente. 

Que lejos de toda la parafernalia de los 60. De la conciencia de clase pronta a la lucha, de la pretensión de aquella unidad de obreros y estudiantes. 

¿Y los militantes?

Mientras los de arriba (ahora políticos, administradores, aspirantes al poder) de todos los partidos, asumen roles de prestigio y posición, los militantes activos y los simplemente votantes siguen su vida corriente. Salvo el momento mágico del voto, en el cual asumimos con paz nuestra capacidad de decisión, las vidas transcurren en la lógica de su situación personal. Como todas las vidas humanas, atadas a las felicidades y las desventuras que todos soportan. Sin importar las diferencias notorias existentes. Ricos y pobres, lindos y feos, inteligentes o no, o sea lo que Dios o la biología nos ha destinado. No lo que hubiéramos elegido o pretendido. Lo que puede terminar en un rico carenciado de afectividad y triste por su figura, y pobres felices a mas no poder. No hay garantías de que la plata sea solución de nada. En cualquier caso alivio pasajero y advenedizo. 

Lo significativo es que de manera ostensible se fueron perdiendo los carismas. Pensando hacia adelante, solo queda un conductor que repetirá, el general que conduce Cabildo Abierto. Ni Sanguinetti, ni Lacalle, ni Mujica disputaran votos futuros próximos. Y por ahora no asoman liderazgos de los que meten fuerza. No luce un futuro Wilson, ni Batlle ni Vásquez por citar algunos. Una expectable medianía ira precisando los liderazgos que vendrán. Sean de valor y fuerza o de mera utilería. 

Y esa medianía me atrevo a pronosticar igualmente repetirá resultados como los que hemos tenido últimamente. Pese a sus virtudes personales, amplias o escasas, y a su ángel para conquistar voluntades las cosas (familias ideológicas) seguirán el mismo derrotero que hasta ahora. O sea con finales de cabeza a cabeza.

Que nos deja esta LUC 

La verdad era esperable algo diferente. El mundo había vivido una experiencia nueva en forma de pandemia. Sin profundizar en como fue su afectación, las consecuencias económicas, los beneficios o perjuicios de las vacunas, y los poderes o riquezas que provocaron, lo cierto es que hubo cambios, queridos o no deseados que afectaron el diario vivir. Incluido las relaciones humanas (generales o singulares) el deporte, las vacaciones, la forma de trabajar, el encare de la vida. Hasta las canastas, la solidaridad, la propia soledad del encierro no querido. Mezcla de perdida de empleo, de afectación económica. Solo los funcionarios públicos (excepto aquellos comprometidos en su trabajo por la pandemia que fueron muchos) los otros disfrutaron de una suerte de año sabático. Ello determinaba la aspiración central política del Frente: “la renta universal”. Salvo que esta solo de verdad fue del exclusivo disfrute de los trabajadores públicos. Siempre en el regazo del padre Estado no había ni despidos, ni rebaja salarial. Desterrado de ese mundo toda forma de carencia o de stress. Sueldo siempre dispuesto. Alguna medida parcial que afecto a los sueldos mayores por un pequeño rato. Benedetti no tenia razón. Sus cuentos revelan sustanciales diferencias con la realidad de aquellos que sufren las situaciones criticas. 

En la próxima aventuramos aspectos de interpretación respecto de lo sucedido. Y formulamos algunas ideas sobre lo que pueda suceder. Algo tiene que explicar que por estos parajes los cambios sean tan mínimos, los aterrizajes tan benévolos, y las votaciones tan iguales a si mismas. Algo debe explicar también el quietismo un tanto limitante de un razonamiento que permita vislumbrar porque estamos como paralizados intelectualmente para determinar cambios de rumbos. Sean los que sean. 

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