ENTREVISTA

Por Alexander Dugin

1) Empecemos por el principio, ¿cuál es el origen del conflicto en Ucrania?

Creo que se trata de una constante geopolítica cuyas raíces se remontan a la antigua Rusia, cuando los principados rusos occidentales de Volinia y Galitzia entraron en guerra con los principados rusos orientales, y especialmente contra la Rus de Vladimir, debido a que todos ellos querían controlar Kiev con la intención de hacerse con el trono. Finalmente, el Gran Ducado de Rus terminó por ser transferido a la Rusia oriental – Vladimir y Moscú –, mientras que las tierras rusas occidentales cayeron bajo el control de la mancomunidad polaco-lituana. No obstante, Moscú reclamó como suyos todos los territorios de la actual Ucrania los cuales Polonia, Austria-Hungría y el Imperio Otomano ocuparon durante siglos. Este problema histórico dio nacimiento a dos identidades distintas: los grandes rusos (moscovitas) y los pequeños rusos (malorrusos, quienes habitan Ucrania occidental). Los cosacos malorrusos terminaron por hacer parte de Rusia en el siglo XVI. Posteriormente, el Imperio Ruso bajo el mando de Catalina la Grande le arrebató a los turcos todos los territorios de Novorrusia, es decir, Ucrania Oriental y Crimea. Por otro lado, Rusia también le arrebató a Polonia los territorios del norte como Chernigov, Kiev, etc. Stalin terminó por conquistar Galicia y quitársela tanto a Austria como a Polonia durante la Segunda Guerra Mundial.  El territorio sobre el cual se fundó la República Socialista Soviética de Ucrania estaba formado por varias entidades y grupos étnicos entre los se cuentan bielorrusos y pequeños rusos (malorrusos).

Sin embargo, Occidente ha intentado desde el siglo XIX convertir a Ucrania en un Estado artificial a su servicio. De hecho, el geopolítico ingles Halford Mackinder fue el alto comisionado de la Entente con los blancos y propuso crear una Ucrania completamente independiente de Rusia que sirviera como principal eslabón del cordón sanitario que separaría a Rusia del resto de Europa. Pero los bolcheviques arruinaron sus planes e incorporaron todos los territorios de la Gran Rusia Oriental y la Pequeña Rusia Occidental a la URSS. Los geopolíticos occidentales que heredaron las ideas de Mackinder – Brzezinski, etc. – volvieron a proponer el mismo plan con la intención de separar Oriente y Occidente, por lo que la independencia de Ucrania de Rusia era necesaria. Tras la caída de la URSS, todos los territorios de la República Socialista Soviética de Ucrania, incluyendo Crimea, se volvieron una entidad estatal separada. Sin embargo, en Ucrania existían dos pueblos muy diferentes: uno pro-europeo y otro pro-ruso, ya que se trataba de un Estado que albergaba dos civilizaciones distintas: una de carácter ruso-euroasiática y otra de tipo occidental. Occidente se valió de uno de estos actores, los pro-europeos, con la intención de crear una nación ucraniana la cual nunca había existido y promovió el nazismo rusofóbico que esta corriente sostenía.

Al mismo tiempo, Rusia bajo Putin comenzó a reforzar su soberanía estatal y a reafirmar su carácter civilizacional. Occidente apoyó a los neonazis ucranianos y radicales pro-occidentales para que hicieran el Maidan en el 2013-2014, a lo que Putin respondió con la reunificación de Crimea y la asistencia al Donbass. Kiev fue respaldado por Occidente e instauró un gobierno neonazi en toda Ucrania Oriental el cual empezó a bombardear el Donbass y realizar operaciones de castigo en la zona. Poco después, Ucrania solicitó su entrada en la OTAN e intentó desarrollar armas nucleares y biológicas en laboratorios que fueron creados con la asistencia de Hunter Biden para atacar el Donbass y Crimea. Rusia lanzó la operación militar especial como un ataque preventivo en contra del régimen de Kiev con el objetivo de desmilitarizar y desnazificar toda Ucrania y no solo el Este del país. Por supuesto, Occidente ha sido el principal promotor de la separación de Ucrania de Rusia – Brzezinski solía decir que sin Ucrania, Rusia jamás podría ser considerada como un imperio, es decir, una potencia geopolítica independiente y soberana –. Putin siempre ha sabido que Brzezinski tenía toda la razón, pero el ajedrez es un juego de dos.

Ahora mismo el destino del mundo se está decidiendo en Ucrania: en caso de que Rusia gane esta guerra en contra de Occidente y el régimen de Kiev veremos el nacimiento del mundo multipolar. China apoya a Rusia porque sabe que haciéndolo se convertirá automáticamente en un polo independiente dentro del mundo multipolar. Todo esto llevará al derrumbe de la hegemonía occidental y, como siempre sucede en todo cambio de la estructura del poder internacional, esto solo podrá ser logrado por medios militares. De todos modos, considero que los culpables de todo eso son Occidente y la actual élite globalista de Estados Unidos, ya que Trump había aceptado de facto la multipolaridad y la transición hacia ese orden y si el siguiera en el poder tal transición no hubiera sido tan dura.

¿Cree que lo que está pasando en Ucrania es una guerra civil o un choque de civilizaciones?

Creo que se están produciendo ambas cosas. En primer lugar, estamos viendo un choque de civilizaciones tal y como lo describió Huntington en sus libros, pues la frontera entre la civilización rusa y la civilización occidental divide a Ucrania en dos partes. Occidente quería tomar el control de toda Ucrania, pero Putin lo impidió. Ahora bien, a esto se le suma un escenario de guerra civil ya que Ucrania estaba compuesta de dos pueblos como explique anteriormente. Existe una Ucrania Oriental prorrusa y otra nacionalista y rusofóbica que han estado luchando durante los últimos ocho años después del Maidan. Esta guerra civil ha sido permanente y se ha manifestado en el exterminio sistemático de la población civil del Donbass por parte del ejército ucraniano y las fuerzas neonazis.

¿Quisiera explicarles a nuestros lectores las diferencias entre la unipolaridad y la multipolaridad?

La unipolaridad significa que solo existe un único centro de toma de decisiones (Washington) conformado por un bloque militar (la OTAN), un sistema de valores (democracia liberal, LGBT+, ideología de género, cultura de la cancelación, Great Reset, etc.) y gobernado por élites liberales que hoy se sienten representadas por la administración Biden. Estas élites están compuestas por neoconservadores estadounidenses y globalistas como Soros, Schwab, etc. Por el contrario, la multipolaridad implica que existen muchas civilizaciones diferentes, como la occidental, la rusa y la china (estos tres polos ya se han declarado como independientes), además de otras como la civilización hindú, la islámica, la latinoamericana (que poco a poco está surgiendo) y la africana. Todo esto implica que no solo existirá uno sino varios polos (Washington, Pekín y Moscú al día de hoy, pero muy pronto surgirán otros) que establecerán hegemonías regionales (grandes espacios) con sistemas ideológicos diferentes (liberalismo occidental, comunismo confuciano chino, ortodoxia-euroasiática, Islam, hinduismo, etc.). La multipolaridad abolirá el monopolio militar, económico, ideológico y cultural de Occidente. Este enfrentamiento está llegando a su máxima tensión en Ucrania, pues se trata de un conflicto militar que llevará a la instauración de un orden mundial diferente y que dará nacimiento a la multipolaridad.

¿Por qué considera que Rusia es un representante de la cultura tradicional mientras que el Occidente es más bien una especie de Anticristo?

Porque Rusia defiende los valores tradicionales y conservadores (la Iglesia, el Estado, la familia), mientras que Occidente se identifica con todo lo contrario: el postmodernismo, el ateísmo y la indiferencia hacia la religión, la abolición de los Estados nacionales para crear un gobierno mundial único, el matrimonio homosexual, el aborto, el transexualismo, etc. Sabemos muy bien cómo el progresismo occidental ve al resto del mundo, pero muy pocas veces se dice lo que piensa el resto del mundo del “progresismo occidental”, es decir, lo ven como la “civilización del Anticristo”.

¿Cree que la guerra en Ucrania llevará al nacimiento de un orden internacional distinto?

Sí, creo que sí.

¿Considera que dentro de 50 o 60 años se revelará que Rusia, China e India firmaron pactos secretos para lanzar la “operación militar especial”?

No creo que existan esa clase de pactos, pero es obvio que Putin habló con los líderes de Pekín antes de lanzar la operación militar especial. Pienso que los acontecimientos se están desarrollando de una forma tan radical que países como la India y otros potenciales polos de poder en el resto del futuro mundo multipolar están viendo con placer los éxitos de Rusia y la patética reacción de Occidente, lo cual los llevará a tomar cartas en el asunto. Cuando Rusia gane es muy probable que todos ellos se beneficien de ello y eso nos permitirá dar nacimiento a un mundo multipolar. No obstante, Rusia será quien cargue con la mayor parte del peso de esta operación, algo que ya ha pasado antes.

Pasemos a otro tema: en Occidente, y en particular en Italia, se ha debatido mucho el por qué Rusia ha prohibido el uso de la palabra guerra en la intervención en Ucrania. ¿Cuál cree que es la razón de este cambio de léxico fuera de las razones propagandísticas o polémicas del mismo?

Putin quiere dar a entender que esta no es una guerra entre Rusia y Ucrania, sino una operación antiterrorista muy similar a la que Estados Unidos y la OTAN lanzaron sobre Oriente Medio y Afganistán, por lo que no se trata de una guerra contra un país o un pueblo que históricamente es parte de nosotros, sino contra sus políticos prooccidentales y las formaciones terroristas neonazis que los amparan.

En una entrevista que dio hace poco usted hablaba de un  libro suyo donde sostiene que la “Gran Reconstrucción” y el “Gran Despertar” son los únicos partidos que hoy existen.

Sí, he dicho que el “Great Reset” es la ideología de los globalistas y los liberales que quieren consolidar su poder a cualquier precio y por eso usan todos los medios a su disposición – redes globales, totalitarismo, control mental de las masas, dictadura médica, destrucción de los sexos tradicionales y transformación de los seres humanos en máquinas por medio de pandemias, guerras, conflictos, etc. – para podernos dominar. Sin embargo, los pueblos han comprendido que este es el objetivo de las élites globalistas que no solo buscan destruir a los países hostiles como Rusia o China, sino también a sus propios pueblos. De ahí que las élites estadounidenses busquen acabar con el “Gran Despertar” (como lo vemos en el caso de los seguidores de Trump), y lo mismo hacen las europeas (con los ataques que lanzan contra los populistas). El “Gran Despertar” surge de la concientización de que la guerra no es entre un pueblo y otro, sino la lucha entre la ideología y las élites globalistas contra los diversos pueblos del mundo. El “Gran Despertar” implica la creación de una internacional antiglobalista que una a todos los partidarios de la multipolaridad y todas las ideologías (por muy extravagantes y extrañas que sean) que se oponen al globalismo.

Los agresores normalmente son vistos de forma negativa cuando recurren a las armas. ¿No cree que la invasión rusa de Ucrania ha “dañado la imagen” de Rusia?

Sí, pues Rusia ha sido demonizada y la rusofobia y los ataques contra Putin por parte de los medios de comunicación son el precio que deberemos pagar por dar nacimiento de la multipolaridad, especialmente porque la prensa internacional está a favor de la unipolaridad. Si los globalistas nos hubieran escuchado, entonces no habría guerra. Pero hablar con Occidente es como hacer un monologo porque para él no existe el Otro. Además, resulta imposible que Rusia insista en que existe este Otro, ya lo hemos intentado y no hemos tenido éxito.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

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