ENSAYO

Por Andrea Grillo

La polémica que envolvió el encuentro de “Infancias Trans” en la sede del Partido Colorado el pasado 8 de setiembre, es prueba más que contundente de la complejidad del tema. Pero tristemente, dicha polémica parece haberse limitado a juicios de valor entre dos posturas antagónicas. Por un lado están quienes aplaudieron la propuesta, que se consideran a sí mismos abiertos a nuevas formas de percibir la sexualidad, inclusivos con las minorías y preocupados por el bienestar infantil y por otro quienes la condenaron, que se consideran a sí mismos defensores de los valores tradicionales –  entre los que se encuentra “la familia” –  y también preocupados por el bienestar infantil. Entre ambos enclaves se erige un arco iris de insultos tales como pervertidos, abusadores, pedófilos, o dinosaurios, retrógrados, medievales, y represores. La “discusión” se dio mayormente en las redes y los medios masivos hicieron una breve mención a ella dado que opinaron referentes del sistema político… quienes básicamente hicieron lo mismo que cualquiera: alabar o condenar mediante juicios de valor básicos y sin mayores argumentos.  

  • Infancias trans, la convocatoria:

“Los invitamos a conocer distintas historias de mamás y sus hijxs trans. Fiorella con Lucas de 8 años, Catherine con Adele de 11 años y Magela con Elías de 10 años. Todas estas infancias tuvieron el amor de sus familias para poder transicionar desde que pudieron expresar su sentir!” 

(Tweet de TransboysUruguay – @colectivotbu)

Es obvio que se parte de la premisa de que la infancia transgénero existe. La abreviatura “trans” es coloquial, pero deliberadamente optamos por el término “transgénero” y no “transexual” porque nos basamos en las distinciones terminológicas generalmente aceptadas. Sexo refiere a la biología, y la biología es invariable. Parte de la información genética, vale decir, de los cromosomas que marcan el 99,99% de las células del cuerpo como masculinas o femeninas. Todo el funcionamiento corporal depende de la forma en la que se expresa la información genética, y esta expresión es dramáticamente diferente en los cuerpos masculinos y femeninos. Por eso, no se trasciende el sexo, a no ser que se lo reduzca a su expresión fenotípica y genital, en un proceso artificial.  El género, por otro lado, es una construcción social que distribuye determinados roles y comportamientos. A nivel individual, la persona puede identificarse psicológicamente con el género asociado a su identidad biológica, o caso contrario, al otro género o a ninguno. Cuando esto último ocurre, hablamos de una persona transgénero. 

Para ampliar y clarificar, tomamos las definiciones de la “Guía Clínica para la Hormonización en personas Trans 2016” del MSP:

1. Sexo/Características sexuales: Históricamente se ha referido al sexo asignado en el momento del nacimiento, basado en la valoración de los genitales externos, así como los cromosomas y gónadas. En el lenguaje coloquial usualmente este término se intercambia con género, aunque hay diferencias entre ambos que se vuelven importantes particularmente en el contexto de las personas trans (Deutsch, 2016)
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2. Género: Se entiende el género como una construcción social en la que se incluyen pautas de relacionamiento y ejercicio de poder diferenciado para varones y mujeres (Salud y Diversidad Sexual, 2016)
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3. Socialización de género: es el proceso mediante el cual desde que nacemos, aprendemos en un continuo intercambio con el exterior a desempeñar el rol de género que nuestra cultura y nuestra sociedad nos asigna en función de nuestro sexo biológico (Salud y Diversidad Sexual, 2016).


4. Identidad de género: Sentimiento psicológico de ser hombre o mujer y adhesión a ciertas normas culturales relacionadas con el comportamiento femenino o masculino. En el caso de las personas transexuales, la identidad de género no concuerda con el sexo biológico.
(1)

  • Plantearse todas las preguntas

¿Cuáles serían los indicadores de una infancia transgénero? ¿Querer cortarse el pelo o dejárselo largo, elegir una pelota o una muñeca, preferir determinadas prendas de vestir o colores que los adultos asignan a uno u otro género, manifestar un comportamiento imitativo del rol de género opuesto al esperado por los adultos según su sexo? Los niños de cuatro, ocho, diez años, ¿están equipados psicológicamente y poseen suficiente experiencia de vida para decidir de manera definitiva que se identifican como hombres o como mujeres, o como ninguno de los dos? Porque lo que se desprende de la descripción de la convocatoria es que a esos tres niños no solamente se los considera equipados para identificar su género sino además para transicionarlo. Bueno, si esto fuera una verdad de a puño, no se habría acuñado un nuevo término para esta cuestión en evolución permanente: detransición. 

Detransición refiere al proceso que hacen algunos adolescentes y adultos una vez que sienten que su experiencia como persona transgénero no da respuesta a su cuestión identitaria, y que la angustia existencial persiste luego de realizada la transición. Si ésta no involucró tratamientos médicos, o al menos tratamientos no demasiado invasivos, la detransición requerirá apoyo psicológico y contención, como todo el proceso anterior. Pero todo comienza en la infancia, y si el niño o la niña no reciben una evaluación adecuada, no es de descartar que rápidamente evolucione en tratamientos  armacológicos y quirúrgicos para alguien que tal vez no los necesite. ¿Cuáles son los riesgos cuando se inicia un tratamiento hormonal, que en

Uruguay puede empezarse a los 16 años? (el procedimiento quirúrgico sin necesidad de aprobación por parte de los padres se realiza a partir de los 18 años, desde de la aprobación de la Ley Integral para Personas Trans N° 19684).

Tomemos nuevamente datos de la Guía Clínica para la Hormonización del MSP:

“Let kids be kids” (Dejen a los niños ser niños):

No todas las interpelaciones a la normalización de la “infancia trans” vienen de personas cisgénero de orientación conservadora. Existen organizaciones de todo el espectro LGBTQI+ que se posicionan contra la medicalización, como Gays Against Groomers (2)

“Somos una coalición de gays que se opone directamente a la sexualización y el adoctrinamiento de los niños. Esto incluye horas de cuentos de drag queen, espectáculos de drag que involucran a niños, la transición y medicalización de menores y la teoría de género que se enseña en el aula.”

Otra organización que intenta dar visibilidad a los riesgos de las terapias hormonales y las cirugías es TReVoices. (3)  Se definen como “una combinación de adultos trans, padres y otras personas comprometidas con la detener la transición médica infantil”. Su fundador, Scott-Kellie Neugent, expone:

“Soy una mujer biológica que transicionó médicamente para aparecer como hombre a través de hormonas sintéticas y cirugía. Nunca seré un hombre. ¿Es transfóbico decir la verdad? Porque resulta que dentro de un par de cientos de años, cuando desentierren mi cuerpo dirán, “sí, era una mujer y tuvo hijos” […] La verdad es que la transición médica aún es experimental. El único estudio a largo plazo muestra que entre los siete y diez años posteriores a la cirugía es cuando las personas transgénero manifiestan más tendencias suicidas. Pero decir eso es “transfóbico” […] tengo hijos en la edad en la que se están haciendo estos procedimientos. Nadie les advierte.” 

Se toma muy en cuenta el riesgo de suicidio en niños y adolescentes con disforia de género. No es tan conocida, sin embargo, la estadística mencionada por  Scott-Kellie Neugent y documentada en una publicación sueca revisada por pares, que hace el seguimiento durante 30 años de 324 personas que reasignaron su sexo:

“Las personas con transexualismo, después de la reasignación de sexo, tienen riesgos considerablemente mayores de mortalidad, comportamiento suicida y morbilidad psiquiátrica que la población general. Nuestros hallazgos sugieren que la reasignación de sexo, aunque alivia la disforia de género, puede no ser suficiente como tratamiento para el transexualismo y debería inspirar una mejor atención psiquiátrica y somática después de la reasignación de sexo para este grupo de pacientes.” (4)

Cautela no es negligencia ni transfobia, es cuidado infantil

Negar la experiencia subjetiva personal que cualquier ser humano puede vivenciar al sentirse identificado con un género que no se corresponde con su sexo biológico, es una falta de respeto, así como hacer la vista gorda a la discriminación que durante mucho tiempo y aún hoy sufren dichas minorías. Pero desestimar las consecuencias de habilitar a los niños a tomar decisiones que pueden no sostener en el futuro, cuando las consecuencias sean irreversibles, también. Por eso hablamos de adultización de la infancia. 

La palabra adultización no existe en ningún diccionario pero desde siempre refirió a cargar a los niños con decisiones y acciones propias de adultos, como el trabajo infantil y el cuidado de menores, entendiendo que vulneraba los derechos acordes a su momento de desarrollo, imponiéndoles obligaciones que no les corresponden. En este caso no es tan obvio, pero ciertas preguntas pueden darnos un acercamiento.

Volvamos a cuestionarnos:  Los niños, ¿están equipados psicológicamente y poseen suficiente experiencia de vida para decidir de manera definitiva que se identifican como hombres o como mujeres, o como ninguno de los dos? Y más aún, ¿pueden evaluar la agenda política que impulse o reprima ciertas prácticas que tienen gran poder en determinar su futuro, o el interés de algunos grupos farmacéuticos que obtienen ganancias millonarias por pacientes dependientes de por vida? ¿Por qué el mero hecho de plantearse estas dudas se entiende como políticamente incorrecto y pasible de ser catalogado de transfobia? ¿Existe la posibilidad de que, en muchos casos, la infancia transgénero sea una proyección adulta, y que estemos dejando en manos de los niños determinadas decisiones que los adultos estamos lejos de resolver? 

La pregunta queda abierta para cada uno de nosotros, independientemente de nuestro sexo o identidad de género, como responsables de proveer a nuestras infancias el desarrollo más sano posible.  


Referencias:

(1) https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/sites/ministerio-salud-publica/files/documentos/publicaciones/Gu%C3%ADa%20clinica%20para%20la%20Hormonizaci%C3%B3n%20en%20personas%20Trans%202016.pdf

(2) www.gaysagainstgroomers.com

(3) www.trevoices.org/trevoicesblog

(4) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21364939/

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